Deportes

Ante Brasil y Venezuela, Queiroz plantea cambios en el juego para mejorar resultados de la selección Colombia

En los juegos ante Brasil y Venezuela, el técnico de la selección Colombia Carlos Queiroz, seguirá ensayando un nuevo estilo de juego para buscar más ataque, y mejores resultados con el cuadro nacional.

Este viernes ante Brasil jugará con el esquema que ya aplicó en la Copa América, incluso con James Rodríguez en la cancha.

También lo hará el 10 de septiembre contra Venezuela, en busca del equipo ideal más de cara a la eliminatoria para el Mundial de Catar 2022.

Uno de los puntos claves de ese esquema, al que los jugadores también se están adaptando, es jugar sin un volante creativo, el famoso ‘10’ que, sin embargo, hoy el equipo no tiene entre los 24 convocados.

El jugador de la camiseta 10 desde 2012 es James Rodríguez, aunque, si bien puede cumplir con esa función, en realidad es un jugador de otras características: en la era Pékerman, antes del Mundial de Brasil, jugaba por una banda. Luego, tras la lesión que sacó de ese torneo a Falcao, el DT de entonces armó un esquema con dos volantes de marca, tres jugadores por delante de ellos, con James en el centro, y un delantero. Y así se mantuvo hasta que el argentino dejó el cargo.

Hoy, la idea de Queiroz es otra. Incluso James juega distinto: en la Copa América, el ‘10’ partía de una banda, pero luego jugaba hacia el centro para que Juan Guillermo Cuadrado, que también tiene otro funcionamiento, partiera de la primera línea de volantes y luego se abriera a la banda, para armar un tándem con James y el lateral que salía desde el fondo. Por el otro lado, el funcionamiento era similar.

“Tenemos que seguir adelante con el fútbol creativo, de mucha penetración de pases, de consistencia. No tengo un volante ‘10’, como tú llamas, pero sí tengo cuatro ‘11’, como Lucho, como Cuadrado, como Moreno, como Muriel, que pueden crear desequilibrio en toda la cancha; me siento muy feliz”, explicó Queiroz en la conferencia de prensa en la que anunció la convocatoria para estos dos partidos.

Una de las características que da el volante creativo a un equipo de fútbol es la pausa. Pero ahora Queiroz quiere imprimir otro ritmo de juego, más rápido, incluso más vertiginoso, que exige un gran sacrificio al ataque, con volumen de juego y la llegada de muchos hombres al campo rival.

“No soy un hombre de sistemas. Hay procesos de organización ofensiva y defensiva. Necesito tiempo de trabajar para tener innovaciones. No nos podemos quedar estáticos con el sistema. Durante un partido necesitamos pasar de un sistema al otro sin causar perturbaciones en los jugadores. Tengo pocos entrenamientos para hacer eso. Tiene que haber una base. En la Copa América se trabajó bien y ahora pienso que no podemos hacer revoluciones. En tres o cuatro días hay que trabajar la estrategia y que funcione la continuidad”, agregó Queiroz.

En la Copa América se trabajó bien y ahora pienso que no podemos hacer revoluciones.

Pero, también, el esquema que quiere imponer Queiroz obliga a que todo el equipo tenga sacrificio para regresar, para que los espacios sean cada vez menores y para que el equipo cubra la cancha a lo ancho. Es, hasta ahora, lo que mejor le ha funcionado a Queiroz: en la Copa América no recibió goles y el equipo lleva seis juegos con el arco en cero, incluyendo los amistosos que jugó antes de ese torneo, contra Panamá, en El Campín, y contra Perú, en Lima.

Lo que ha hecho hasta el momento Queiroz le ha dado seguridad defensiva al equipo, pero el portugués tiene otra preocupación: “Hay jugadores que garantizan que no recibamos goles, una media de 0,4 goles concedidos en ocho partidos. La de goles anotados no es suficiente. Estoy preocupado por llegar al menos a dos goles por partido”.

La de goles anotados no es suficiente. Estoy preocupado por llegar al menos a dos goles por partido.

La Selección que quiere llegar a Catar 2022 sigue en construcción. Habrá que ver cómo encaja en este esquema el ‘10’ más ‘10’ que tiene Colombia, Juan Fernando Quintero. Pero por ahora, a falta de un ‘10’, buenos son los cuatro ‘11’. O, por lo menos, a eso le apuesta el entrenador.