Opinion

“Al César lo que es del César” parafraseando esta sentencia histórica

 

 

Por William Rosado

En esta comarca provinciana tuvimos un César que fue todo un emperador de la academia y de la familiaridad, por lo que nadie escatimó en darle el mérito que se ganó a base de sacrificio desde su niñez humilde en su pueblo natal, hasta los dones conseguidos a base de ahínco y superación.

César López Serrano, fue un nombre asociado a la vocación de servicio, al crecimiento intelectual, todo un orfebre de la filigrana académica, la que no sólo consiguió para su crecimiento, sino que la transmitió a varias generaciones con el convencimiento de que era más grato, dar que recibir, y así lo testimonian los discípulos de este educador que mantuvo encendida hasta el final, la tea que iluminó el camino de los que transitaron por el sendero de sus conocimientos.

El profesor César, acaba de dejar el mundo terrenal para asilarse en el Edén de las almas buenas, el que, desde las primeras acciones de su espíritu bonachón, el creador le reservó para que desde allí oteara la obra que dejó en la tierra.

Transitó entre la docencia y su vocación poética y literaria, senderos por los que se escapaba para darle libertad al cabalgar salvaje de una inteligencia que desbocaba en renglones que extasiaban a los conocedores de su musa.

Adiós profe, recordar su periplo, es redundar en una conquista labrada con la espada de la fe y las buenas acciones, su perfil no fue tallado para atesorar riquezas materiales, su mira estaba en explotar las vetas del conocimiento de los demás, para que dieran frutos a la sociedad, por esos sus réditos los amasó en los linderos de sus condiscípulos y en el compartir del seno familiar, espacio que forjó al lado de su amada esposa Enilda Rosado, de cuyo manantial amoroso, brotaron los más caudalosos ríos de su felicidad: sus hijos, Ivonne, Katia, Gina, y Ernesto que hoy lloran su temprana partida, lo mismo que todos los seres que lo admiramos sin escatimar el grado de consanguinidad. El parentesco lo patentó su proceder.

Bastaron 75 años de trasegar terrenal para mostrar le genética de los hombres con pundonor, pero fue muy muy corto este tiempo para disfrutarlo y demostrarle lo inmensidad de agradecimiento que mucha gente le tenía, pero Dios es sabio en su accionar y no podemos rebelarnos ante su determinación.

Sus títulos no solo quedarán colgados como testimonio de sus conquistas, ahora, esos pergaminos se enmarcarán en las almas de los que seguirán sus pasos y vivirán perennemente en las almas de muchos Filólogos y Poetas como usted, para que sigan en las rutas de este idioma español que tanto defendió.

Fueron más de 40 años de ejercicio en la docencia, los que César López inició en El INEM de Barranquilla, y que extendió hasta el Colegio Nacional Loperena, y el lnstpecam, además de ser uno de los pioneros en la creación de Universidad Popular del Cesar, sin olvidar otro de sus emprendimientos en el Instituto pedagógico Moderno y otras instituciones más, en donde quedaron sus huellas.

Adiós profe, la nave del olvido jamás zarpará de los mares familiares, desde ese océano de amor que dejó, solo salpicarán olas de recuerdos gratos que se alimentarán, también, con los libros que sembraste como otros descendientes de los cromosomas del verdadero educador, paz en su tumba.