Opinion

Grito en La Guajira

 “Hoy más que nunca está vigente este clamor vehemente de ayuda en favor de mejor calidad de vida para los niños en La Guajira”

 

Por Celso Guerra Gutiérrez

Hoy más que nunca está vigente este clamor vehemente de ayuda, de auxilio, que lanzo hace exactamente 40 años, en favor de mejor calidad de vida para sus paisanos guajiros, el magistral compositor Alberto Murgas Peñaloza a través de su canción ‘Grito en La Guajira’, grabada por el imberbe acordeonero Juan Humberto Rois y el ya veterano cantante para la época, Juan Piña Valderrama.

Murgas denuncia en su canto el estado de postración, de pobreza extrema, de olvido, de carencia de los más esenciales elementos para la supervivencia en que ha estado sumida históricamente la población de La Guajira, por culpa del gobierno central de los cachacos y sus aliados políticos de la península, que lejos de amainar el gemido famélico y moribundo de sus hermanos, los aumentan con vergonzosos actos de corrupción y robo de las riquezas de su pueblo.

Dice Beto:
“En el norte de Colombia/ ampliamente en La Guajira /es notable la zozobra /y la angustia que domina/el ambiente del desierto/que reclama en su agonía /que alejen el sufrimiento/que persiste noche día”.

Los habitantes guajiros siempre han estado atormentados por la estigmatización cíclica a que se ha visto sometido su sufrido pueblo, primero como contrabandistas, lo denunció Escalona en ‘El almirante Padilla’: Allá en La Guajira arriba/ donde nace el contrabando”.

Más recientemente como marimberos, al ser este territorio invadido por cultivos de marihuana, promovidos por avidez de los excombatientes gringos de la guerra de Vietnam. Hecho también relatado por nuestros músicos, en esta ocasión le correspondió en 1979 al compositor de Riohacha Romualdo Brito, con los hermanos Meriño de El Molino: “Hoy me llaman marimbero/por cambiar de situación/y no piensan si primero/fui gamín o pordiosero /sin ninguna educación/ hoy por tener dinero/me persigue el gobierno/ hoy quieren saber quién soy”.

La dirigencia guajira es señalada hoy de corrupta o ladrona, no porque sus niños mueran de hambre diariamente, ni porque hayan defraudado el erario, atérrense, el actual gobernador está tras las rejas por haber prometido en campaña electoral un chivo a una comunidad indígena, mientras que la anterior gobernadora fue señalada de inhabilidad electoral, el alcalde de Riohacha se encuentra detenido por malos manejos de dineros de la alimentación de los niños, delitos excarcelables.

Los problemas de fondo, de raíz de este departamento, los que afectan a miles de guajiros, por culpa de dirigentes inescrupulosos tanto cachacos y de la región, que gozan de sus mal habidas riquezas que ostentan y disfrutan, no los tocan.

Problemas planteados que sufre esta comunidad hace rato y denunciados en la canción ‘Soy el Indio’, de Romualdo, que grabó Diomedes Con Colacho en 1979.

“Compadre yo soy el indio que tiene todo y no tiene nada/yo soy el indio guajiro de mi ingrata patria colombiana/ que tienen todo del indio más sin embargo no le dan nada”.

Más injusto no puede ser este país con esta rica región, que irónicamente tiene un atraso en todos los frentes, más pronunciado que los países de áfrica.