La entidad reporta cuentas por cobrar por $9,51 billones, equivalentes a cerca del 90 % de todos sus activos, y la mayor parte corresponde a recursos que debe girar el Estado, principalmente a través de la Administradora de los Recursos del Sistema de Salud (ADRES). En otras palabras, buena parte de lo que aparece como patrimonio de la EPS aún no es dinero disponible para pagar hospitales, clínicas y demás prestadores de salud.
El propio balance identifica al Estado colombiano como el principal deudor de Nueva EPS. Solo la cuenta denominada «Deudores del Sistema» suma $5,49 billones y, además, la ADRES adeuda $1,14 billones por recobros de servicios y tecnologías no financiadas con la Unidad de Pago por Capitación (UPC). De esa deuda, $967.362 millones llevan entre dos y tres años pendientes de pago y otros $17.277 millones acumulan más de cinco años sin ser desembolsados. También aparecen $1,28 billones en cuentas por cobrar que siguen en trámite y aún no se han convertido en recursos disponibles.
A esa situación se suman otras obligaciones que siguen pendientes. Los pagos relacionados con tutelas crecieron de $15.004 millones en 2023 a $107.950 millones en 2024, un aumento del 619 %. Además, permanecen pendientes recursos por presupuestos máximos por $98.983 millones y $51.780 millones.
La consecuencia se refleja directamente en la red de atención. Nueva EPS registra $4,21 billones en servicios de salud ya prestados y facturados por hospitales y clínicas que todavía no ha podido pagar, cifra que aumentó 266 % frente a 2023. Las reservas técnicas, que representan obligaciones derivadas de la atención médica, alcanzaron $11,5 billones. Al mismo tiempo, la EPS reportó $254.427 millones con restricciones por embargos judiciales, lo que limita aún más la disponibilidad inmediata de recursos.
El informe también alimenta el debate sobre la suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), el valor que el sistema reconoce a las EPS por cada afiliado. Durante 2024, Nueva EPS recibió ingresos por $22,2 billones, principalmente por este concepto, pero gastó $26,4 billones únicamente en la atención de sus pacientes. Esto significa que por cada $100 que recibió para financiar la atención en salud terminó gastando cerca de $119, antes incluso de contabilizar otros gastos de funcionamiento.
Ese desbalance llevó a que la EPS registrara una pérdida de $4,8 billones durante 2024. Aunque los ingresos crecieron 18 % frente a 2023, los costos médicos también aumentaron y continuaron siendo superiores a los recursos recibidos. El patrimonio terminó en -$11,9 billones y los pasivos ascendieron a $22,5 billones, más del doble de los activos, que fueron de $10,6 billones.
No obstante, los estados financieros también muestran algunos cambios que la administración presenta como señales de reorganización. El efectivo total aumentó 30 %, hasta $642.991 millones, aunque ese incremento obedeció principalmente al traslado de recursos desde cuentas corrientes hacia equivalentes de efectivo, mientras el saldo de las cuentas bancarias cayó 52 %. Además, la entidad realizó un saneamiento contable de reservas por $277.064 millones y registró de manera explícita obligaciones acumuladas de años anteriores que no estaban plenamente reflejadas en los balances.
Precisamente sobre ese punto gira la posición de la actual administración. El agente especial interventor, Jorge Iván Ospina Gómez, afirmó que la radicación de los estados financieros de 2023 y 2024 representa un ejercicio de transparencia para reconocer todas las obligaciones acumuladas y sostuvo que ese proceso «aleja el fantasma de la liquidación». Según Nueva EPS, buena parte del pasivo corresponde al reconocimiento contable de deudas de vigencias anteriores y no exclusivamente a obligaciones generadas en 2024. La entidad también señala que cerca de $8,7 billones corresponden a giros de ADRES, abonos y partidas pendientes de conciliación, por lo que el valor definitivo de las obligaciones con la red prestadora podría reducirse una vez concluyan esos procesos.
Las cifras también generaron una respuesta del presidente Gustavo Petro. El mandatario aseguró que aproximadamente la mitad de la deuda de Nueva EPS corresponde al Estado, cerca de $11 billones, y planteó que el Gobierno nacional debería reconocer esa obligación como deuda pública y pagarla mediante vigencias futuras. Petro atribuyó el restante déficit a deudas privadas y sostuvo que el deterioro financiero de la EPS es consecuencia de problemas acumulados durante años en el sistema de salud.
