Actualidad

Juez ordenó al acordeonero Rafael Ricardo retirar de las redes los mensajes injuriosos contra Rafael Manjarrez

El Juez Primero Civil Municipal de Bogotá, le ordenó al acordeonero Rafael Ricardo Barrios que en el término de dos días rinda un informe sobre el cumplimiento de la sentencia de unificación 420 de 2019, que le protegió los derechos al buen nombre y a la honra,  al compositor Rafael Manjarrez Mendoza, ordenándole retirar de sus redes sociales, Facebook y Google LLC (YouTube), las publicaciones injuriosas en su contra.

En la decisión. el juez manifestó que daba inicio al trámite de desacato en contra de Rafael Ricardo Barrios por el incumplimiento de la decisión de la Corte Constitucional.

En su defensa, el mencionado acordeonero informó al Juez que eliminó de su cuenta personal de YouTube los mensajes publicados en esta red social alusivos al accionante; sin embargo, y pese a los requerimientos realizados, aseguró el Juez, que debido a que no dio cumplimiento a la orden de tutela, admite incidente de desacato propuesto contra Rafael Ricardo; además le ordena se pronuncie sobre la eliminación de los mensajes en la red social Facebook de lo cual había guardado silencio, advirtiéndole que las consecuencias derivadas del incumplimiento de la orden constitucional proferida con base en el Decreto 2591 de 1991 podrían representar arresto hasta de seis meses y/o multa hasta de 20 salarios mínimos mensuales, sin perjuicio de las sanciones penales a las que hubiere lugar.

Cabe recordar que en 2019, la Corte Constitucional amparó el derecho al buen nombre y la honra a Manjarrez, directivo de Sayco, y le dio la razón en su demanda para restablecer sus derechos constitucionales, ordenando al demandado Rafael Ricardo Barrios retirar de sus redes sociales: YouTube y Facebook, las publicaciones en su contra y que en lo sucesivo se abstuviera de continuar con conductas similares.

La sentencia de la Corte de 2019 señaló, además, que todo lo afirmado por el accionado Rafael Ricardo en sus redes “es injuria y otras veces es calumnia”, que lo hace con el “ánimo de desacreditar” y que “su conducta constituye cyberacoso”.