Opinion

Vacunación en Colombia, el aplauso fariseo

Por: Dr. Álvaro Portilla

El cuarto pico de la pandemia se anuncia letal, aún más grave que el tercer pico, este es el resultado de varios factores inter dependientes: vacunación lenta, la obligatoriedad de retomar la vida comercial y económica del país por la crisis económica generalizada, la relajación de las medidas de autocuidado y finalmente, aunque difícil de cuantificar, las protestas generalizadas que el gobierno provocó con sus medidas perversas (proyecto de reforma tributaria, de reforma a la salud, y de las medidas de solución que prometió e inmediatamente incumplió), esto ha llevado a una  sobre ocupación de las camas UCI en todo el país, recargando aún más el trabajo del sector salud que ha sido el más golpeado económica, física y emocionalmente de todos los sectores de nuestra economía.

Iniciamos la atención de pacientes de COVID con una deuda histórica de 11.2 billones de pesos que nunca fue cancelada, y a pesar de esta injusticia continuamos abnegadamente nuestro trabajo, con la deuda creciendo, arriesgando y sacrificando la vida de cientos de trabajadores de la salud muertos atendiendo la pandemia, y estos infatigables y valerosos seres humanos son burlados por este gobierno con su nefasto proyecto de ley (que hundimos entre todos los colombianos, y como vamos a hacer con los políticos que históricamente han mantenido a este país en la pobreza), sin contar que se les olvidó pagarles a miles de estos “héroes” de la salud ¡a quienes les adeudan hasta 19 meses de salarios!

El Atlántico es el departamento de la región Caribe con mayor número de vacunados, con cerca de 911 mil personas. A nivel nacional, Bogotá lidera la vacunación con 3.295.220 dosis, le siguen Antioquia con 2.594.503, Valle del Cauca con 1.618.788, Cundinamarca con 1.036.200 y Santander con 886.474. Se calcula que apenas poco más del 25% del total de la población se ha vacunado. ¿Por qué avanza tan lenta la vacunación nacional si hay más de 61.500.000 de dosis compradas hasta el momento según cifras del mismo Ministerio de Salud? Si a la demora en la aplicación de las vacunas se suma que las medidas y protocolos de bioseguridad se han relajado y prácticamente todo el comercio se encuentra abierto, pues las consecuencias son inevitables, la capacidad de las camas UCI a nivel nacional se encuentra prácticamente colapsada y los pacientes se están empezando a morir sin poder tener acceso a la atención adecuada.

Pero, el Ministro Fernando Ruiz Gómez culpa a la ciudadanía de este tercer pico, pues según él, se relaciona con las movilizaciones del paro nacional. Esa no es la causa principal del aumento de contagios y muertes doctor Ruiz, su facilismo y simpleza de la relación entre las causas del estallido social y el aumento de las cifras de contagio son simplemente inauditas, irresponsables y frívolas, o no recuerda que la población también salió en masa en los días sin IVA, propuestos por el Gobierno Nacional, o en la marcha a favor del expresidente Álvaro Uribe Vélez y que usted nunca cuestionó.

Las causas de esta explosión de rabia de gran parte de la población colombiana se deben a la corrupción y olvido estatal y al desafío que el gobierno le hace a los más olvidados y vulnerables. Esta sociedad perdió el miedo incluso contra el COVID-19, saliendo a marchar, exigiendo mejores condiciones y con la esperanza de un mejor país.

Cuando se avecina un cuarto pico aún más letal, como está pasando en otros países, en plena fase de reactivación económica ordenada por el gobierno, desoyendo las recomendaciones de diferentes epidemiólogos expertos, da rabia ver como el presidente Iván Duque y el ministro de salud ya mencionado, se felicitan mutuamente por tan desastrosa gestión al frente de la salud. ¿Esta es la mejor manera de desafiar a la sociedad?

En vez de estar buscando culpables en la población que protesta (con justa causa), le exigimos mayor celeridad y organización en el proceso de vacunación, es doloroso e insultante ver la demora y el desorden en la aplicación de las vacunas, los pacientes asisten a que les apliquen la segunda dosis y después de un día de espera les dicen que no hay, poniendo en riesgo todo el esquema de vacunación.  Al Gobierno, en cabeza del Presidente Iván Duque y a usted ministro de salud Dr. Ruiz, dedíquense a trabajar y no como imberbes infantes buscando culpables que tapen sus ineficiencias.

Menos mal que la horrible noche está cerca de terminar.