La Fundación Ideas para la Paz alertó sobre el crecimiento de esta modalidad de violencia, utilizada por grupos armados ilegales. Desde 2023, el país acumula 716 ataques, según cifras de la Fuerza Pública.
El uso de drones cargados con explosivos se ha convertido en un nuevo desafío para la seguridad en Colombia, ante el incremento de ataques atribuidos a grupos armados ilegales que emplean estos dispositivos en sus acciones contra la Fuerza Pública.
Un informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), elaborado con datos oficiales, advierte sobre la magnitud del fenómeno. Entre 2023 y el primero de octubre de 2026, las autoridades contabilizaron 716 ataques con drones en el territorio nacional, de los cuales 318 ocurrieron durante lo corrido de este año.
El ritmo de los hechos refleja la frecuencia con la que se está utilizando esta tecnología en el conflicto armado: en promedio, se registra un ataque cada 20 horas en 2026.
El reporte también identifica a agosto como el mes con mayor número de incidentes en lo que va del año, con 56 casos documentados, una cifra que evidencia la persistencia de esta amenaza.
La utilización de estos dispositivos plantea nuevos retos operacionales para las autoridades, debido a su capacidad para transportar explosivos y ser empleados en ataques a distancia, lo que dificulta las labores de protección de los uniformados y de las comunidades ubicadas en zonas de confrontación.
Las cifras recopiladas por la FIP ponen de relieve la necesidad de fortalecer las capacidades de detección, prevención y respuesta frente a esta modalidad de ataque, que se suma a los riesgos que enfrentan las regiones afectadas por la presencia de organizaciones armadas ilegales.
El balance confirma que los drones con explosivos han ganado protagonismo dentro de las dinámicas del conflicto armado colombiano y representan un desafío creciente para las estrategias de seguridad del Estado.
