El aumento de $46 por galón en el precio de la gasolina corriente, que comenzó a regir en Colombia desde este 1 de octubre, generó una reacción inmediata del Gobierno nacional.
El presidente Abelardo de la Espriella convocó de manera extraordinaria a la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Árboleda, para analizar el impacto de la decisión y solicitarle que se adelante el proceso necesario para congelar y reversar el incremento aplicado durante octubre.
La instrucción presidencial se produce en medio de la preocupación por el efecto que los precios internacionales del petróleo pueden tener sobre el costo de los combustibles y, en consecuencia, sobre el bolsillo de los colombianos.
Durante la reunión, el mandatario planteó la necesidad de buscar mecanismos que permitan enfrentar las variaciones del mercado internacional sin trasladar de manera directa todo su impacto a los consumidores.
Gobierno analizará alternativas
De la Espriella también solicitó la creación de una mesa institucional en la que participen las entidades relacionadas con el sector energético y económico del Gobierno.
El objetivo será estudiar diferentes alternativas y diseñar medidas de carácter estructural que permitan responder a las condiciones del mercado internacional, al tiempo que se busca contener el impacto de los combustibles sobre los hogares y sectores productivos.
La administración nacional pretende que las decisiones relacionadas con los precios de la gasolina estén respaldadas por información clara sobre el comportamiento del mercado y las principales variables económicas.
“Nuestro primer deber es con el ciudadano. Cuando sea necesario tomar medidas difíciles, debemos explicarlas de manera clara, transparente y pública al país”, señaló el presidente.
Piden mayor transparencia antes de nuevas decisiones
El jefe de Estado también pidió a las entidades del sector entregar información detallada sobre las variables macroeconómicas y los indicadores que determinan el comportamiento de los precios de los combustibles, antes de adoptar nuevas medidas que puedan tener efectos sobre los consumidores.
De esta manera, el Gobierno busca revisar el incremento aplicado para octubre y, paralelamente, construir una estrategia que permita afrontar futuras variaciones del precio internacional del petróleo sin generar impactos abruptos en el costo de la gasolina en Colombia.
