El exjefe paramilitar y ganadero Saúl Severini Caballero, conocido con el alias de «Camilo», entregó un amplio testimonio ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el que involucró a empresarios, ganaderos, dirigentes políticos y altos mandos militares en la expansión del paramilitarismo en el norte del país.
Severini, quien perteneció al Frente Pivijay del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fue capturado en Cali en 2025 y solicitó acogerse a la JEP. Durante su comparecencia aceptó responsabilidad en 229 homicidios y relató cómo, según su versión, se consolidó la presencia de las AUC en el sur del Magdalena.
En su declaración aseguró que la llegada de las autodefensas a esa región, en 1998, contó con el respaldo de reconocidos ganaderos y empresarios. Además, señaló que el fallecido Jorge Gnecco habría facilitado el contacto con Carlos Castaño para el ingreso del grupo armado al territorio.
El exparamilitar también afirmó que varios ganaderos financiaron con 100 millones de pesos la creación del Frente Pivijay y señaló al entonces comandante de la Policía del Magdalena, general (r) Óscar Gamboa Argüello, de haber tenido un papel clave dentro de la estructura paramilitar.
Asimismo, mencionó a los generales en retiro Fredy Padilla de León y Mario Montoya, a quienes vinculó con la expansión de las AUC. Incluso aseguró que Montoya habría recibido pagos mensuales por parte del grupo armado, afirmaciones que fueron rechazadas por ambos exoficiales, quienes negaron cualquier relación con las autodefensas.
Durante su intervención también señaló a Neyla Alfredina Soto, alias «La Sombrerona», como una de las principales operadoras políticas del Bloque Norte de las AUC, asegurando que ejercía influencia en la designación de candidatos y en la contratación pública de varios municipios del Magdalena.
Severini sostuvo además que participó en reuniones relacionadas con los pactos de Chivolo y Pivijay, donde, según afirmó, aspirantes a cargos de elección popular presentaban sus hojas de vida para obtener el respaldo de las AUC.
Otra de las revelaciones apuntó contra el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie. El exparamilitar aseguró que su elección al frente del gremio habría contado con el apoyo de las autodefensas por instrucción de Salvatore Mancuso. Lafaurie rechazó categóricamente esas acusaciones y las calificó como falsas.
Finalmente, Severini afirmó que en las elecciones de 2002 y 2003 se habría presentado un supuesto fraude electoral mediante intimidación a votantes, manipulación de resultados y presuntas alteraciones del software de la Registraduría para favorecer la elección presidencial de Álvaro Uribe. Estas afirmaciones hacen parte de su testimonio ante la JEP y deberán ser objeto de verificación dentro de las investigaciones correspondientes.
