Las dificultades registradas en los sistemas de vigilancia y control del tráfico aéreo del aeropuerto El Dorado de Bogotá encendieron las alarmas entre los pilotos, quienes advierten que los problemas tecnológicos y la falta de mantenimiento preventivo están afectando la operación aeronáutica en Colombia.
La advertencia fue realizada por el capitán Germán Roa, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (ACDAC), quien aseguró que las fallas en los radares y las frecuencias de comunicación no son recientes y obedecen a problemas estructurales que, según sus declaraciones, llevan varios años sin una solución definitiva.
Uno de los señalamientos más preocupantes tiene que ver con la actualización tecnológica de los equipos. Roa afirmó que desde 2015 no se realizan renovaciones en estos sistemas, particularmente en el centro de control aéreo de Bogotá. También cuestionó que el cargo de director de sistemas de aeronáutica aérea, responsable de coordinar el mantenimiento de radares, radioayudas y comunicaciones, lleve más de dos años sin ser provisto.
El dirigente gremial también expuso antecedentes que evidenciarían las dificultades de infraestructura. Según indicó, el sistema de aterrizaje por instrumentos (ILS) de la pista izquierda de El Dorado permaneció fuera de servicio durante más de dos años, mientras que el radar de control de superficie lleva varios años inoperativo.
A estas deficiencias se suma, de acuerdo con Roa, un déficit cercano al 30 % del personal requerido para atender adecuadamente las operaciones del espacio aéreo nacional.
Sin radar, el control aéreo enfrenta mayores dificultades
El capitán explicó que los radares permiten a los controladores identificar en tiempo real la posición, velocidad, altitud y trayectoria de cada aeronave, información indispensable para garantizar las distancias de seguridad durante los vuelos.
Cuando estos sistemas dejan de funcionar, los controladores deben recurrir a procedimientos alternativos basados en tiempos de vuelo, cálculos de distancia, altitudes y comunicación directa con los pilotos.
Roa describió este escenario como un retroceso tecnológico, al considerar que los controladores prácticamente pierden la visibilidad de las aeronaves en sus pantallas y deben trabajar bajo condiciones mucho más complejas.
La situación puede agravarse si, además de las fallas de vigilancia, se presentan interrupciones en las frecuencias de comunicación entre las aeronaves y las torres de control.
Aunque existen protocolos de contingencia y personal capacitado para aplicarlos, el vicepresidente de ACDAC insistió en que la combinación de estas fallas representa un asunto que requiere atención prioritaria por sus posibles implicaciones en la seguridad operacional.
Fallas pueden reducir hasta en un 75 % la capacidad de control
Otro aspecto que preocupa al gremio es la disminución de la capacidad para gestionar el tránsito aéreo cuando se presentan inconvenientes con los radares.
Como ejemplo, Roa señaló que un centro de control que normalmente puede gestionar hasta 20 aeronaves podría verse limitado a recibir apenas cinco cuando pierde el apoyo de estos sistemas, debido a la necesidad de aumentar los tiempos de espera y las distancias de separación entre aviones.
Esta reducción obliga a establecer restricciones operacionales y puede ocasionar retrasos en los itinerarios, demoras en los despegues e incluso suspensiones temporales de algunas operaciones, como ocurrió durante la contingencia registrada recientemente en El Dorado.
Las declaraciones de ACDAC ponen nuevamente sobre la mesa la necesidad de revisar el estado de la infraestructura tecnológica aeronáutica, los programas de mantenimiento y la disponibilidad de personal especializado, en un momento en que las dificultades del principal aeropuerto del país generan preocupación entre los usuarios y el sector de la aviación.
